Del tiradero de Meyehualco al Parque Cuitláhuac
El predio que hoy ocupa el parque fue durante 34 años el basurero más grande de la Ciudad de México. Entre 1948 y 1982 la basura se apiló a más de cien metros de altura.

Lo que hoy es el Parque Cuitláhuac fue durante la segunda mitad del siglo XX el principal tiradero a cielo abierto de la Ciudad de México. El sitio, conocido como tiradero de Santa Cruz Meyehualco, operó desde 1948 y recibió durante 34 años los desechos sólidos de buena parte de la zona metropolitana. Las cifras documentadas por reportajes de la prensa local indican que la basura llegó a apilarse a más de cien metros de altura sobre el predio original.
El tiradero cerró en 1982. Frente al impacto ambiental acumulado —emisión de gases, esterilización del suelo, contaminación de mantos acuíferos— el gobierno del entonces presidente José López Portillo decidió convertirlo en relleno sanitario, cubriendo la basura con tierra y restos de construcción para sellar el sitio. La rehabilitación inicial comenzó hacia 1990, cuando se intentó por primera vez convertir el predio en área de recreación.
Las intervenciones formales como espacio público vinieron en tres etapas separadas. Una segunda intervención se realizó entre 2010 y 2012, durante una administración previa de Clara Brugada en Iztapalapa. Pero el proyecto integral del Parque Cuitláhuac arrancó en 2019, cuando el gobierno de la Ciudad de México y el gobierno federal acordaron una inversión que en su primera etapa rondó los 235 millones de pesos.
La superficie total del parque es de 145 hectáreas —una cuarta parte de Chapultepec—, dividida por el Eje 6 Sur en dos polígonos: 55 hectáreas al norte y 90 al sur. Sobre esa base, la primera etapa intervino 42 hectáreas con áreas recreativas, ciclovía, anfiteatro y el lago artificial. El uso del suelo cambió, pero la base geológica del parque sigue siendo la misma: cuarenta años de residuos de la ciudad sellados bajo tierra y vegetación.

